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GAYLE LYNN

Estoy muerto. Son las dos y media. Los últimos tres días he estado en un festival de aislamiento. He acabado odiándome. Finalmente me conecto. Alguien me habla:

 

Yo: No estoy hecho para pasarlo bien.

Él: He aprendido a leer las manos, muéstramelas.

Yo: Miro a la gente alrededor y me es imposible verme con ellos.

Él: También se echar las cartas, ¿lo hacemos por aquí?

Yo: Me vengo abajo y me aburro con quien esté.

Él: Estoy pensando en seguir con todo esto tan místico, se me da bien, ¿verdad?

Yo: No sé qué hacer.

 

Corto la conversación. Me meto en la cama, y apago la luz.

WHY DON´T YOU FIND OUT FOR YOURSELF

Un disco:

“Fabulous Muscles” de Xiu Xiu.

Un momento:

Huir mentalmente de un bar

Último libro leído:

“Cartas a Emma Bowlcut” de Bill Callahan.

Un defecto:

¿Uno sólo?

Una distracción:

Releer viejas revistas.

Próximo libro:

“Querelle De Brest” de Jean Genet.

Palabra imprescindible para que un libro algo te guste:

Epatar

Una virtud:

Not found

Super poder añorado:

Parar el tiempo

Personajes:

Dennis Cooper, Bradford Cox, Elliott Smith, Jean-Pierre Leáud, Tony Leung

Palabras más utilizadas:

Genial, increíble, guay, mola…

Odias / adoras:

Bordería / Sol.

Una canción:

“Why Don´t You Find Out For Yourself” de Morrissey

NORTE

La ciudad largamente soñada, envuelta en una funda de perfección, aparece finalmente bajo mis pies.

Tras un primer encuentro idealizado, de hitos y cumbres, empiezo a descender, acabo chocando con el asfalto. El otro se oxida y surge el verdadero metal, escondido dentro del fantasma tecnológico.

Androides, no personas, que caminan a paso fijo, mirando sus pantallas portátiles, sonriendo a la nada. La muerte orgánica y el aislamiento enmascarado por el flash de la conexión total.

Retrocedo. El frio que a nadie afecta, me obliga a abandonar. Hacía años que no observaba el cielo, que no echaba de menos el sol, y que no me preguntaba “¿y si?”.

Y todo eso tiene que suceder aquí. La frustración del que todo lo tiene llega al final. El derrumbe de mis últimos años sucede mucho mas rápido de lo que creció y las ganas se desvanecen, definitivamente.

PLACE TO BE

Nubes. Mi habitación se envuelve en tonos blancos, fríos, poco humanos, durante el día, que parece haberse mantenido a la madrugada. Miedo a que el frío me enferme. Un estado de ánimo no exactamente triste, pero tampoco alegre. Raro.
Invoco la calidez del que ya está muerto. Un disco perfecto me da cobijo entre mantas y luces tenues.
El aire acústico de una guitarra única, junto a la voz, inolvidable, la cercanía que consigue tan sólo apoyado de su guitarra. Vale, tampoco sienta mal un piano ocasional.
La voz me reconforta, están siendo semanas duras. No puedo hacer nada de lo que quiero. Y entre películas, chocolatinas y algún que otro poemas, me trago tochos indescriptibles e indescifrables. Cada vez queda menos, ese es el consuelo. Insuficiente, por otra parte
Van pasando las canciones y siempre me sorprendo con la absoluta perfección de todo el disco. Como mantiene un mismo nivel todo el tiempo.
Un disco que consigue cambiar el estado de ánimo. Perfecto para cuando n te sientes del todo bien. Nick Drake va reconfortando poco a poco hasta conseguir una reconstrucción perfecta.

I ONLY KNOW (WHAT I KNOW NOW)

Aullidos desenfocados sobre mi pereza van invadiendo la angustia que me rodea. Cuesta respirar. El cansancio sube un peldaño más.
La no posibilidad de huida inquieta. Cada vez, lo que no quiero que llegue se acerca más rápido. Veo las partículas flotar en el aire.
La angustia finalmente se cuela en mí y me revuelve las vísceras. La mente se descoloca y dejo que se apodere de ella. Las órdenes se pierden.
De repente, se apagan todas las luces. Los recuerdos se vuelven grises. A pesar de mi frenética búsqueda, no consigo encontrar un solo resquicio de color.
He perdido el calor. Mi cuerpo pálidamente se tumba. Cierro los ojos, rendidos por el cansancio mientras veo luces no identificadas y lejanas.
Muero de inanición y me entierro bajo las sábanas.

Al día siguiente resucito. Entre pensamientos teatrales y dolor, me desperezo. He recuperado el calor, también el color, pero he perdido mi memoria.
Soy un hombre nuevo. Entre ceremonias me doy la bienvenida.
Pero es al intentar levantarme cuando me doy cuenta que todo era imaginario. Caigo al suelo de la forma más forzada. Vuelvo a perder el color, el calor y la poca sangre que tenia.
Un fundido a negro me sorprende y no me deja decir adiós a mi última gota de energía.

TÚ, YO Y EL FINAL DE TODO

Es miércoles. Me he quedado despierto hasta tarde, quizás demasiado. Fuera, las luces están apagadas. Llevo mirando la pantalla del ordenador desde hace cuatro horas. Hay una página en blanco que no he tocado.

Le doy vueltas si ir al concierto o no. Toca Ben Frost en media hora, en un lugar abandonado y perdido. Creo que voy a ir.

Descubrí a Ben Frost después de ver el show de Bedroom Community en su gira The Whale Watching. Fui conociendo ligeramente el trabajo de Sam Amidon, en el cual se centraron, aunque también hubo lugar para piezas de Nico Muhly y también de Ben Frost. Quedó claro que este tenía un proyecto mucho más apartado del resto de sus compañeros.

En el concierto no hay mucha gente. Están haciendo una prueba de sonido. El volumen está altísimo. Va a ser algo especial. Tocará Theory Of Machines al completo. Un disco que hay que escuchar de madrugada. Estoy nervioso.

No es fácil adentrarse en un disco como Theory Of Machines, o al menos no lo era para un no iniciado como yo por aquel entonces, sin embargo, la extraña atracción de ‘We Love You Michael Gira’ me hizo intentar una y otra vez el disco hasta convertirse en uno de esos grandes discos que se presentan muy de tarde en tarde.

Finalmente, Ben Frost aparece. Coge la guitarra y empieza. Pasan cuarenta minutos. Nadie se ha movido, ni siquiera un centímetro, diría incluso que nadie ha parpadeado si no fuera porque es imposible. Se va, pero vuelve, para tocar ‘You, Me And The End Of Everything’, de un disco anterior.

Me deja hecho polvo, al mismo tiempo que me reconforta. Llego a casa, y estoy aún más jodido que cuando Salí, lo que he escuchado antes no es más que otra prueba de que nada se puede arreglar. No vale la pena intentar nada.

Su música me deja en mitad de un gran vacío, sin saber adónde ir, ni que hacer. Mientras lo escuchas, atento a cada sonido, fuera todo se destruye y queda claro que poco puedes hacer.

AFTERHOURS

Cierro el cuaderno. Llevo unas horas intentando escribir algo decente. Derrotado, opto por poner algo de música antes de irme a la cama. Acabo, como casi siempre, con la Velvet Underground.

Su primer disco, aquel de la portada de Andy Warhol y con la colaboración estelar de Nico, será siempre su disco más mítico, pero yo prefiero el homónimo de 1969. Aún sonando eléctricos sabían mostrar su parte más contenida. La elección perfecta para hacerme olvidar que nunca podré escribir nada, ni terminar nada, sea lo que sea.

Se abre con la quietud máxima de ‘Candy Says’, y se cierra con el himno total de la nocturnidad susurrada, ‘Afterhours’.

Lo bueno del disco es que parece que está hecho solo para nosotros, ya adormecidos. Nos lleva a un momento de abandono completo a uno mismo. Da igual todo, parece decirnos en cada momento, incluso a pesar que las letras vayan por otro camino, porque todo seguirá igual, sin cambiar, por mucho que hagamos nada.

Y así llegamos a un final frágil. Aislarse, para no saber nada de fuera, el deseo de cambio por arte de magia (someday, someone…) o la envidia al resto. Cerramos la puerta, para que la noche dure para siempre.

If you closet he door
the night could last forever
leave the sunshine out
and say hello to never

all the people are dancing
and they´re having such fun
I wish it could happen to me

but if you close the door
I´d never have to see the day again