Clasicismo y prejuicios, una vez más …

El día que a punto estuve de caer en las redes de la música clásica:

¡De milagro!, de purito milagro no caí preso. ¿Cómo estuvo a punto de pasarme eso a mí?, yo que siempre me vanaglorié por reusar la música clásica, que me alineé con Nick Hornby en las filas del ejército inculto pero atrevido que repelíamos cualquier manifestación musical ajena a la popular.

El caso es que hace unos días asistí a un concierto en el que uno de mis artistas favoritos pretendía conjugar lo clásico con lo popular, algo que sobre papel daba un poco de miedo pero que a la postre fue una maravilla. Situado en una posición inmejorable me dejé llevar por el sinfonismo, los poros de mi piel se abrieron para filtrar y transformar las ondas sonoras que producían los instrumentos de la orquesta en sensaciones increíbles, literalmente me sentí lleno de gracia, al borde de las lágrimas.

¿Me habré perdido muchas cosas por el miedo a probarlas?, ¿y vosotros?. ex-dr.

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